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de raíz

14 diciembre, 2005

Mi viejo los martes juega al fútbol, y cuando el lobo no está, los corderitos hablan del lobo. Se habló acerca de su crianza, de como su padre (que vendría a ser mi abuelo postizo) lo ignoró toda su vida, y de como eso influyó en él como padre, y como persona.

Mi viejo, Pepe, Pepin, llegó de España en barco, solo, a los 8 años, luego de que mi abuela haya viajado primero, sola, haya conseguido un trabajo y le haya mandado el dinero para que pueda viajar. Ella, Palmira, se casa con Joaquín, un tipo muy duro, frío, que decidió ignorar a mi viejo por el sólo hecho de no ser suyo, Pepe entonces pasó a ser la obeja negra de la familia, aunque en realidad no trataba mucho mejor al resto de sus hijos (tuvo 3 más). Hoy me enteré que Joaquín se había querido suicidar varios años antes de morir, de una manera muy tortuosa que no vale la pena reproducirla en palabras.

Mi viejo siempre tuvo miedo de no ser un buen padre, y hoy, a mis 25 años, me gustaría decirle que no tiene nada que temer, que es el mejor padre que me podría haber tocado, que estoy muy orgulloso de él, que lo quiero mucho y darle un abrazo fuerte.

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