Skip to content

Acción subterránea

18 agosto, 2005
Hace tiempo que intentás sacar la fuerza necesaria como para ir al oculista pero no lo lográs, lo mismo te sucede con la búsqueda del video de la comunión de tu prima (dura 10 minutos y está grabado en un tape recontra usado que se encuentra dentro de una pila de 15 tapes), y te das cuenta que tenés el mismo problema con el subtepass: hace algún tiempo que querés comprarlo pero no lo hacés, porque con las tarjetas no te va tan mal.

Por ejemplo hoy. Bajas rápido las escaleras, porque te parece escuchar el freno del tren, y corrés deslizando tus zapatillas por el suelo liso, para aparentar ir a mayor velocidad, y mientras que te acercás al remolino abrís la billetera y sacás una tarjeta, mirás que le quede algún viaje (no ésta no, a ver ésta). Llegás al molino (que no funciona a viento sino a tarjetas) y depositás la tuya. Observás la puerta del tren, ves que sube mucha gente, escuchás la chicharra que avisa que las puertas se están por cerrar y vas a tener que esperar el próximo, pero por dentro pensás: “lo voy a intentar”, y te apurás, pero metés la tarjeta y no sale, la máquina se la tragó y ahora no la escupe. Por fin la tenés en la mano, levantás la mirada hacia la puerta elegida, pensás que no llegás, pero “vamos que llego… que si, que no”, y das un primer paso largo, y el segundo ya no lo es tanto, y cada vez los pasos son más cortos, y la ansiedad aumenta, y no querés esperar el próximo, seguís dando pasos largos. La chicharra ahora queda en un tono contínuo, y las puertas de todo el tren (en perspectiva hacia el infinito negro) comienzan a cerrarse al mismo tiempo, pero vos querés subir, lo deseás, sabés que sino llegarás tarde, y sabés que esto te pasa porque no te gusta llegar antes, por lo que siempre tratás de llegar puntual. Todo se paga, y caro, y apoyás el pie izquierdo entre una puerta y otra, y tu cuerpo se balancea hacia delante, pero tus ojos se dan cuenta que vos pasás pero tus 2 bolsos no, que te habías olvidado hasta ese momento de ellos, los traías colgados como parte de tu cuerpo, porque en verdad lo son, porque nada podrías hacer sin ellos. Pero los tres no pasan. Y frenás cual dibujo animado que clava el freno y las ruedas traseras se levantan casi a 90 grados y luego caen. Y vos caés. Entendés que vas a llegar tarde, y lo aceptás, es así, no existe otra opción, el próximo tren no tardará en llegar.

From → Sin categoría

2 comentarios
  1. lolamaar permalink

    hantartico… qué puedo decirle, hay que levantarse más temprano. O no. Mejor no. Uno se levanta tarde, tiene accidentes como los suyos, y gana altura en un buen texto. (los textos, creo yo, disculpe, y en textos incluyo películas y todo en realidad porque a mí me enseñaron que TODO es texto, los textos, le decía, son lo más importante, vivimos por y para ellos). Adelante con su blog. Difunda nomás, difunda, y publique fotos, que son textos, también, y están más que buenas.

  2. Anonymous permalink

    Very nice site! »

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: